El Gobierno nacional presentó ante el Congreso un proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La iniciativa busca cambiar el mandato de la entidad, eliminar las distintas vías de financiamiento al Tesoro y establecer nuevas condiciones para la conducción y el manejo de sus resultados.
El texto fue enviado luego de la cadena nacional encabezada por Javier Milei y plantea como objetivo central reforzar la autonomía del organismo y establecer que su misión principal sea preservar el valor de la moneda.
La reforma también apunta a modificar varios de los cambios incorporados en 2012, cuando se amplió el mandato del Banco Central y se flexibilizaron los mecanismos que permitían asistir financieramente al Gobierno nacional.
Un único objetivo para el Banco Central
Uno de los cambios centrales aparece en la definición de las funciones del organismo.
El proyecto establece como “misión primaria y fundamental” del BCRA preservar el valor de la moneda. De aprobarse, quedaría atrás la actual formulación, que incluye entre sus finalidades la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
El Gobierno argumenta que la existencia de múltiples objetivos dificulta establecer responsabilidades concretas sobre la política de la entidad.
Además, se propone quitar al directorio atribuciones relacionadas con la orientación del crédito hacia pequeñas y medianas empresas y economías regionales.
Nuevas condiciones para remover a sus autoridades
La iniciativa también modifica las reglas para desplazar a integrantes del directorio.
Para avanzar con una remoción deberá existir una “falta grave y manifiesta” en el ejercicio de las funciones, respaldada por hechos concretos.
El Poder Ejecutivo podrá iniciar el procedimiento mediante un decreto, pero necesitará posteriormente la aprobación de ambas cámaras del Congreso con una mayoría de dos tercios de los legisladores presentes.
También se elimina la participación de un representante del Ministerio de Economía en las reuniones del directorio.
Fin de los adelantos al Tesoro
Otro de los puntos centrales es la prohibición del financiamiento monetario al sector público.
El proyecto elimina los adelantos transitorios que actualmente puede otorgar el Banco Central al Gobierno nacional. De esta manera, desaparecería una de las herramientas históricamente utilizadas para cubrir necesidades financieras del Tesoro mediante emisión monetaria.
La reforma también impide al BCRA conceder préstamos al Gobierno nacional, las provincias, la Ciudad de Buenos Aires y los municipios.
A su vez, se establece que el organismo no podrá comprar títulos públicos nacionales en el mercado primario ni adelantar recursos destinados al pago de servicios de deuda pública.
El Ejecutivo fundamentó estos cambios al considerar que el financiamiento de los desequilibrios fiscales mediante emisión fue uno de los principales factores detrás de los procesos inflacionarios argentinos.
Cambios sobre las reservas
La propuesta también elimina el concepto de “reservas de libre disponibilidad”, incorporado en la legislación durante la convertibilidad.
El Gobierno cuestiona que ese mecanismo haya permitido utilizar reservas internacionales del Banco Central para atender necesidades del Tesoro.
Al mismo tiempo, la reforma incorpora directamente a la Carta Orgánica la inembargabilidad de los bienes que integran las reservas y establece con mayor precisión cuáles son los activos externos en los que podrá invertir el organismo.
Entre ellos se incluyen el oro y otros instrumentos financieros líquidos.
Nuevas reglas para las utilidades
El proyecto modifica además la forma en que el Banco Central podrá transferir ganancias al Estado nacional.
Solo podrán distribuirse utilidades que sean efectivamente realizadas y líquidas. Los resultados contables generados únicamente por variaciones en el tipo de cambio o en el precio del oro no podrán ser girados al Tesoro como ganancias.
Esos montos pasarán a formar parte de cuentas de capital o reservas especiales de la entidad.
Además, antes de realizar transferencias al Gobierno, las reservas de resultados deberán representar al menos el 50% del capital del Banco Central.
En caso de existir utilidades disponibles para ser transferidas, el proyecto determina que deberán utilizarse exclusivamente para cancelar deuda pública.
Saneamiento del balance
Otro capítulo apunta a ordenar los pasivos y activos acumulados en el balance del organismo.
Mientras permanezcan vigentes las letras intransferibles y los adelantos transitorios otorgados al Estado, una parte de los resultados obtenidos por el Banco Central será destinada a cancelar esas obligaciones.
También se establece un régimen transitorio para prorrogar los vencimientos de los adelantos hasta alcanzar su cancelación total.
Más cambios en las operaciones del BCRA
La reforma también actualiza las herramientas que podrá utilizar el Banco Central para intervenir en los mercados.
La entidad quedará habilitada para operar con títulos públicos, monedas extranjeras y otros activos financieros cuando sea necesario para cumplir objetivos monetarios, cambiarios o financieros.
Las operaciones deberán realizarse a precios de mercado o, cuando estos no existan, mediante mecanismos técnicos equivalentes.
El proyecto concentra además en el Banco Central las facultades regulatorias sobre sistemas de pago y cámaras compensadoras y elimina disposiciones que todavía permanecían vinculadas al antiguo régimen de convertibilidad.
Con el envío de la iniciativa al Congreso, el Gobierno abre ahora una nueva discusión legislativa sobre el funcionamiento del Banco Central y, particularmente, sobre la relación financiera entre la autoridad monetaria y el Poder Ejecutivo.