El Indec informó una suba mensual del 2,1%, luego del 1,9% registrado en junio. El dato interanual alcanzó el 33,8% y las proyecciones privadas siguen lejos de las estimaciones oficiales para 2026.
La inflación volvió a mostrar una aceleración durante julio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 2,1%, con lo que interrumpió tres meses consecutivos de desaceleración, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Con este resultado, los precios acumulan un aumento del 19,3% en los primeros siete meses de 2026 y del 33,8% en los últimos doce meses.
El registro estuvo cerca de lo previsto por el mercado, que esperaba una variación en torno al 2%, pero volvió a poner en evidencia las dificultades para consolidar una desaceleración sostenida. En junio, el IPC había logrado ubicarse por debajo de ese nivel, con un 1,9%.
Además, la inflación núcleo, que excluye los componentes estacionales y regulados y permite observar con mayor claridad la dinámica general de los precios, aumentó 1,8%, dos décimas más que el mes anterior.
Turismo y servicios impulsaron los aumentos
El rubro con mayor incremento durante julio fue Recreación y cultura, con un 5%, principalmente por el aumento de los paquetes turísticos y servicios culturales durante las vacaciones de invierno.
Le siguieron Restaurantes y hoteles, con 2,8%, mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 2%.
Los precios estacionales avanzaron 4,5%, afectados principalmente por verduras, turismo y alojamiento. Los regulados, en tanto, aumentaron 2,1%, con incidencia de los ajustes en transporte público, prepagas y electricidad.
La excepción fue Prendas de vestir y calzado, que mostró una baja del 1,3% durante el mes.
La desaceleración encuentra un límite
La evolución de los últimos meses muestra un escenario irregular. Después de alcanzar el 3,4% en marzo, la inflación descendió al 2,6% en abril, al 2,1% en mayo y al 1,9% en junio. En julio volvió a subir al 2,1%.
El dato también aleja, al menos por el momento, la expectativa oficial de llevar rápidamente la inflación a niveles cercanos a cero. Para agosto, el mercado proyecta un incremento cercano al 1,8%, todavía lejos de comenzar con el “cero adelante” que había anticipado el Gobierno.
Las diferencias son todavía mayores al observar las previsiones para todo el año. Los analistas privados estiman una inflación cercana al 29,8% para 2026, mientras que el Presupuesto elaborado por el Ministerio de Economía había proyectado un 10,1%.
De cumplirse las estimaciones del mercado, la inflación terminaría el año apenas por debajo del 31,5% registrado durante 2025.
El Gobierno destacó la evolución de los últimos meses
Tras conocerse el índice, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó parte del resultado de julio a factores estacionales y destacó especialmente la caída del 1,3% registrada en indumentaria y calzado.
El funcionario también señaló que el promedio móvil de los últimos tres meses continuó descendiendo y defendió el rumbo del programa económico.
Sin embargo, entre los analistas persisten las advertencias sobre la velocidad del proceso de desinflación. Si bien el índice se mantiene muy por debajo de los niveles registrados en años anteriores, la resistencia para perforar de manera sostenida el 2% mensual y la aceleración de la inflación núcleo muestran que el objetivo todavía enfrenta obstáculos.
A esto se suman los ajustes pendientes en tarifas y otros precios regulados, que podrían seguir condicionando la evolución del IPC durante los próximos meses.