El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en una fotografía de archivo. EFE/Ennio Leanza
La FIFA puso en discusión un proyecto para crear un nuevo esquema de financiamiento de sus principales competiciones, una iniciativa que generó cuestionamientos de la UEFA y abrió un debate sobre el futuro de la gobernanza y el modelo comercial del fútbol mundial.
La propuesta contempla la creación de una empresa que administraría los derechos comerciales de los torneos organizados por la FIFA, entre ellos la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. El objetivo, según explicó el organismo, es incrementar los recursos destinados al desarrollo del fútbol en sus 211 asociaciones miembro.
De acuerdo con la FIFA, el plan permitiría elevar los fondos de desarrollo para cada federación de 8 a 20 millones de dólares durante el ciclo 2027-2030 y distribuir más de 10.000 millones de dólares en los próximos cuatro años para infraestructura, competencias, selecciones nacionales, fútbol femenino y programas de base.
El proyecto prevé la incorporación de inversores privados con participaciones minoritarias y sin control sobre la nueva empresa. No obstante, la FIFA aseguró que mantendría la mayoría en la conducción y conservaría todas las decisiones vinculadas con la organización de los torneos, el calendario internacional y la regulación deportiva.
La iniciativa fue cuestionada por la UEFA, que manifestó su preocupación por la posibilidad de que los derechos comerciales del fútbol mundial queden sujetos a intereses privados. En un comunicado, la entidad europea sostuvo que “el alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar” y consideró que no corresponde a la FIFA avanzar en una operación de esas características.
El debate se intensificó luego de que trascendiera que el proyecto podría atraer inversiones de fondos privados y entidades financieras internacionales. Según la FIFA, el proceso de consulta continúa abierto y cualquier decisión deberá contar con la aprobación de las asociaciones miembro.
Además del nuevo esquema de financiamiento, el plan reavivó el debate sobre una posible ampliación de las competencias internacionales y sobre el impacto que podrían tener los intereses comerciales en la organización de futuros Mundiales y otros torneos de la FIFA, un escenario que genera posiciones encontradas dentro del fútbol internacional.