La inversión en Argentina registró una nueva caída durante el primer trimestre de 2026 y acumuló así cuatro trimestres consecutivos en terreno negativo, según los últimos datos difundidos por el INDEC. El retroceso se produce a pesar de las medidas impulsadas por el Gobierno nacional para fomentar nuevos proyectos y de la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
De acuerdo con las cifras oficiales, la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), indicador que mide la inversión en construcción, maquinaria y equipamiento, cayó 11,6% respecto al mismo período del año pasado y 1,7% frente al trimestre anterior.
Mientras tanto, la actividad económica mostró señales de recuperación impulsadas principalmente por el aumento de las exportaciones y una mejora del consumo privado. Las ventas al exterior crecieron 9,8% interanual, mientras que el gasto de los hogares avanzó 2,7%, convirtiéndose en los principales motores del crecimiento durante los primeros meses del año.
Sin embargo, el resto de los componentes de la economía presentó resultados menos favorables. El consumo público registró una caída de 0,9% y las importaciones disminuyeron 7,5%, reflejando una dinámica todavía desigual en distintos sectores.
Especialistas advierten que la persistente baja de la inversión representa uno de los principales desafíos para consolidar una recuperación sostenida. Según distintos análisis privados, la retracción responde tanto a la escasez de nuevos proyectos privados como al freno de la obra pública, mientras los incentivos previstos por el RIGI todavía no logran reflejarse en los indicadores concretos de actividad.
Dentro de la inversión, los rubros más afectados fueron la construcción, las obras de infraestructura y la incorporación de equipos durables de producción, sectores considerados clave para aumentar la capacidad productiva y generar empleo.
Los datos del INDEC muestran que la recuperación económica observada durante el primer trimestre se sostiene principalmente en el comercio exterior y el consumo, mientras persisten interrogantes sobre la capacidad de la inversión para acompañar ese crecimiento en los próximos meses.
Analistas económicos coinciden en que una recuperación más sólida requerirá una mejora sostenida en los niveles de inversión, ya que se trata de uno de los factores centrales para impulsar la productividad, ampliar la capacidad instalada y sostener el crecimiento a largo plazo.