La industria metalúrgica argentina registró en marzo una caída interanual del 4,1% y profundizó así su tendencia contractiva, en un contexto de baja demanda interna y deterioro de los márgenes empresariales. Según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, el uso de la capacidad instalada descendió al 41,8%, el nivel más bajo de los últimos cuatro años.
El informe mensual de la entidad indicó que, si bien la producción mostró una leve mejora del 1,5% respecto de febrero, el balance anual evidencia una contracción generalizada en el sector. En lo que va de 2026, la actividad acumula una caída del 6,9%, reflejando las dificultades para sostener el ritmo productivo.
La baja impacta en la mayoría de los rubros que componen la cadena metalúrgica. Entre los sectores más afectados se destacan otros productos de metal (-6,7%), bienes de capital (-6,6%), equipamiento médico (-6,5%) y equipos eléctricos (-5,8%). También la fundición registró un retroceso del 3,2%. En contrapartida, algunas ramas lograron sostener niveles positivos, como maquinaria agrícola (1,8%), autopartes (2,1%) y carrocerías y remolques (2,0%).
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió sobre la gravedad del escenario. “La utilización de la capacidad instalada en niveles mínimos expone con claridad el deterioro estructural del sector”, sostuvo. Además, remarcó que las empresas enfrentan “márgenes cada vez más comprometidos” y un horizonte inmediato poco alentador, en un contexto donde la falta de demanda interna comienza a impactar de forma directa en el empleo.
En ese sentido, el informe registró una caída interanual del 2,6% en los niveles de empleo, junto con una baja del 0,4% respecto de febrero. La reducción de puestos de trabajo se vincula con la imposibilidad de sostener la producción y trasladar costos a precios en un escenario de consumo debilitado.
La contracción se replica en las principales provincias industriales del país. Buenos Aires encabezó las caídas con una baja del 5,6%, seguida por Córdoba (-3,1%), Entre Ríos (-1,7%), Mendoza (-0,7%) y Santa Fe (-0,3%). El dato refleja el carácter extendido de la crisis en todo el entramado productivo.
El bajo nivel de utilización de la capacidad instalada se consolidó como uno de los indicadores más preocupantes. El 41,8% registrado en marzo implica una caída de 5,3 puntos porcentuales frente al mismo mes del año pasado y evidencia una fuerte subutilización de plantas y equipamiento, con efectos negativos sobre la productividad y la rentabilidad de las empresas.
Desde el sector advierten que este escenario limita las posibilidades de inversión y renovación tecnológica, al tiempo que genera un efecto en cadena sobre proveedores y otras actividades vinculadas. La menor producción impacta no solo en las empresas metalúrgicas, sino también en otros eslabones industriales.
De cara a los próximos meses, las expectativas relevadas por ADIMRA no anticipan una recuperación en el corto plazo. Las empresas prevén que la debilidad de la demanda interna y la incertidumbre macroeconómica continuarán condicionando la actividad, en un contexto que ya muestra señales de ajuste en producción y empleo.
Pese a algunos repuntes puntuales en sectores específicos, el conjunto de la industria metalúrgica mantiene un desempeño negativo. La combinación de caída de la demanda, aumento de costos y baja utilización de la capacidad instalada configura un panorama complejo para uno de los sectores clave del entramado industrial argentino.